A los 23 años de edad, la modelo renovó su contrato con la señal del Grupo Turner y de San Antonio de los Altos se mudó al barrio Caballito, en Buenos Aires

Un cambio drástico. Así resume Anaís Castro, a los 23 años de edad, el vuelco que tomó su vida desde hace 15 días.

La estudiante de sexto semestre de Publicidad de la Universidad Alejandro Humboldt, que residía con su familia en San Antonio de los Altos, pasó a vivir en un apartamento del barrio Caballito, en el centro de la capital federal argentina. La renovación de su contrato con el canal HTV la obligó a mudarse para llevar adelante todos los proyectos que la señal del Grupo Turner tiene preparados para su amplia audiencia latinoamericana.

“Los estudios del canal están en Buenos Aires. Todo resulta más fácil cuando trabajas directamente en el lugar. Es una feliz coincidencia, porque yo siempre quise estudiar en esa ciudad. Tiene muy buenas escuelas de Comunicación y Publicidad. Así que no podía desaprovechar esta oportunidad”, cuenta Castro en el Hotel Sheraton Viña del Mar, el otro centro de operaciones del festival chileno luego de la Quinta Vergara, en medio de un desfile de artistas, animadores y gente del espectáculo chileno. Y también de fanáticos, esos que no han desistido ni un minuto con tal de intercambiar una mirada con Maluma.

 




 

Castro tiene pensado continuar con su formación académica. En la mira tiene la carrera de Gestión de Medios y de Entretenimiento de la Universidad de la Empresa de Buenos Aires.

La Chica HTV 2015 repite como ancla de la señal en el Festival de Viña del Mar. “El año pasado no sabía a lo que me enfrentaba, era la primera vez que hacía televisión en vivo, me tocó entrevistar a artistas cuyos afiches tenía pegados en mi cuarto”. La de 2017, dice, es otra cosa. Habla de más experiencia, calma y menos nervios. “Lo estoy disfrutando mucho porque tuve la oportunidad de prepararme mejor”.

—¿Qué marcó esa primera vez?

—Las entrevistas en vivo, sin duda. Porque tienen que salir bien al momento, no hay una segunda oportunidad. Hay que resolver sobre la marcha cuando las cosas no van saliendo como esperas.

Sin Bandera, por su condición de fanática, es una de las entrevistas que más ha disfrutado hasta ahora. Pero la que define como la mejor, por lo que aprendió, fue la que le hizo a Marco Antonio Solís el año pasado, también como parte del festival. “Era mi primera entrevista. La mano me temblaba cuando comenzamos a grabar. El se dio cuenta y paró la entrevista. Me agarró la mano y me dijo: ‘Todo va a salir bien. Pongamos esto en manos de Dios y rezamos un Padre Nuestro’. No lo olvidaré”.

De la que no tiene los mejores recuerdos es de la conversación, también el año pasado, con Ana Torroja. “Fue muy dura, distante y al ser una de mis primeras entrevistas fue complicado. Pero lo agradezco, porque me hizo prepararme mucho mejor”.

Y el reto, afirma Castro, es aprender todos los días, pues su meta es llegar a CNN en Español. “Es el sitio en el que quiero estar desde que dije que quería trabajar en televisión”, expresa.

“En estos dos años he entendido que se trata de ser mucho más que una cara bonita. Sí, hay que estar impecables, a lo que le damos tanta importancia en Venezuela, pero es también muy importante el contenido que comuniques. Mejor será mientras más te prepares”, dice quien se inspira en la carrera de Maite Delgado y en el estilo de su compatriota Alejandra Oraá. “No soy la mejor, en este momento estoy lejos de serlo, pero sí tengo capacidad para hacer lo que hago y me tengo que pulir. Por algo confiaron en mí”.

—¿Cómo se mira el país a distancia?

—Con mucha nostalgia. Amo a mi país, pero no se puede tapar el sol con un dedo. En Venezuela pasamos por una situación muy difícil. Yo no salí huyendo del país ni me fui para siempre, pero se me presentó una oportunidad de trabajo y la tomé. Creo en los venezolanos, en nuestra capacidad para superar lo que vivimos. Y yo deseo volver.